CAMBIA....TODO CAMBIA.

sábado, agosto 16


Vivimos en un mundo que cambia continuamente. No lo descubrí yo; ya la cantante argentina Mercedes Soza, popularizó la famosa canción "Cambia todo cambia", en una de sus estrofas dice:"Cambia el clima con los años ,Cambia el pastor su rebaño.Y así como todo cambia,Que yo cambie no es extraño". Por lo tanto, no es de extrañar que los creyentes y la Iglesia del Señor también lo hagan. En la Iglesia el sermón desde el púlpito fué reemplazado por la telefonía, la radiofonía, la TV, la computadora y la pantalla electrónica, cambia la iglesia cristiana, desgraciadamente, adaptándose a la moda pasajera, aunque "luchando" por conservar el fundamento bíblico.
Especialmente en Chile, nuestro país, la Iglesia va cambiando marcadamente. El cristianismo se inicia cuando el Verbo, creador del universo, nace como criatura humana en Belén y un ángel celestial lo anuncia como "una buena noticia que será motivo de alegría para todos". Históricamente, y a juicio de muchos de sus contemporáneos, el mensaje de Jesús parece ser la continuación del Judaismo pues, la primera generación de cristianos son judíos como lo es el niño Jesús.
El Judaísmo, sin embargo, es de carácter nacionalista sujeto a la Ley de Moisés. y sus reglas controlan la vida del judio desde el nacimiento hasta la muerte, mientras que el Cristianismo con el bautismo, la confirmación, la Santa Cena, y sus diversos ministerios abre una etapa donde sus adaptaciones o modas pasajeras están sujetas a la Divina Persona de Jesucristo.
En nuestra época las iglesias en general, intentan adaptar el mensaje fundamental adaptándolo al lenguaje, la música, la escritura (Leámos los chat donde participan "evangélicos"), la familia, la educación, la política, la moda, etc. De esta manera muchas de nuestras iglesias se convierten en atractivos "eventos espirituales" a la moda, donde se disuelve y desaparece el fundamento bíblico evangelizador y transformador de la existencia. Sin saberlo, a veces, muchos de nuestros hermanos quedan convertidos en simples actores de una gran obra teatral.
Pero nosotros, los presbiterianos, herederos de una rica y profunda tradición teológica, fundada sin lugar a dudas en la Palabra de Dios y por lo tanto, depositarios de de la fe y el trabajo sin miedo, ni siquiera a la cárcel o la muerte, en casos más extremos, nos toca separar lo que es moda pasajera del modo fundamental de la Iglesia, actualizando bíblicamente nuestra Confesión de Fé. Para que así, desde la escuela dominical, las sociedades de jovenes, de señoras, de caballeros y consistorios locales hasta los presbiterios, volvamos a la senda de la Iglesia. "Ecclesia reformanda semper reformata". Humildemente, hago un llamado, exhorto a nuestros hermanos, pastores y líderes presbiterianos a que TODOS y CADA UNO de nosotros luchemos por volver a las sendas antiguas. Cada uno de acuerdo con los dones que el Señor haya provisto a cada quien. Por el pacto y la corona de Cristo.

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