LA SOBERANÍA DE DIOS.

sábado, agosto 9





“Entonces debemos concluír, que mientras este turbulento estado del mundo nos depriva de juicio, Dios, por la pura luz de su propia justicia y sabiduría, regula estas conmociones en el orden exacto y las dirige hacia el el fin adecuado.” INSTITUCIÓN DE LA RELIGIÓN CRISTIANA. I, XVIII, 1.
Ningún otro hombre ha sobrepasado la profundidad y la reverencia que Calvino le dio al tema de la soberanía de Dios. Qué significaba para Calvino? Decir que Dios es soberano, significa que Dios es Dios. Pero, muchas personas pueden creer esta verdad, pero sin embargo, pueden negar algunas particularidades, y eso fue lo que Juan Calvino trajo consigo, es decir, aclarar desde el punto de vista bíblico lo que significa que Dios es soberano.
Para Calvino, y a diferencia de la doctrina estoica, Dios es el gobernador de todas las cosas, quien en la eternidad determinó lo que iba a suceder, y que ejecuta su poder para llevar a cabo lo que ha decretado. Todo en el universo está gobernado por la providencia de Dios, desde los objetos inanimados, hasta las deliberaciones y deseos de los hombres…todo está siendo llevado hacia el final decretado por Dios. La soberanía de Dios obliga a saber que nada en el universo ocurre por contingencia o fortuitamente. Calvino escribe,
“La voluntad de Dios es la suprema y primera causa de todas las cosas, porque nada ocurre sino por su mandato o permiso.” Institutos de la Religión Cristiana. I, XVI.8
Además con respecto a la doctrina de la predestinación, escribe,
“La mano de Dios regula las afecciones internas así como los actos externos, y que Dios no realiza por medio de las manos de hombres esas cosas que ha decretado sin primero trabajar en sus corazones la voluntad que precede a sus actos.”
Para Calvino esta era una doctrina con la cual había que tener mucho cuidado. Esto lo vemos en sus comentarios a la epístola de los Romanos, donde escribe,
“la predestinación de Dios es un laberinto del cual la mente del hombre no se puede liberar. Pero no por esa razón debemos evitar pensar en ella. Pues el Espíritu Santo no nos ha enseñado más de lo que debemos saber…Dejemos que esto sea nuestra regla sagrada, buscar saber nada más concerniendo a esto, excepto lo que las Escrituras enseñan; cuando el Señor cierra su santa boca, detengámonos en nuestro camino, y no sigamos más allá.”
Pero para Calvino el detenerse donde las Escrituras nos detienen, no quería decir que no debemos investigar, leer a profundidad y escudriñar la palabra de Dios. Para él, aquellos que hacían eso no estaban honrando a Dios, pues estaban negándose a escuchar lo que Dios les había revelado.
Con respecto a la doctrina de la elección, mantiene e insiste que, “la salvación de los creyentes depende de la elección eterna de Dios, para la cual no hay razón o causa más que su propio gratuito placer. Entretanto Dios elige algunos y reprueba otros, la causa no se debe encontrar en otra cosa más que su propio propósito.” Con respecto a esto, Calvino reconoce que la elección fue hecha en Cristo. Para él, este hecho demostraba que la elección era gratuita, “pues si fuimos elegidos en Cristo, no depende de nosotros.” Comentario a la Epístola de los Efesios 1:4.
Luego refiriéndose a Juan 17:6 dice, “Vemos en este pasaje que Dios inicia con Él mismo ( a se ipso), cuando nos elige, pero nos hace iniciar a nosotros con Cristo para que podamos conocer que pertenecemos a una gente peculiar. La elección en anterior a la fe, pero es aprendida por fe.” Comentarios a la epístola a los Colosenses 3:18 y 3:19.
La Providencia de Dios
La providencia de Dios toma en cuenta todos los eventos, pasados, presentes y futuros, y aplica tanto para el mal, como para el bien, a los actos pecaminosos, tanto como a los actos buenos de hombres y ángeles. Con relación a esto, y debido a algunas enseñanzas que existían en ese momento, así como ocurren en nuestros tiempos, Calvino enseña que Dios no es tan solo un espectador en la historia, sino que la providencia de Dios consiste en que todos los eventos son gobernados por el consejo secreto y dirigidos por la presente mano de Dios. Calvino no niega que a las cosas creadas les hayan sido otorgadas propiedades y leyes que hacen que operen de acuerdo a su naturaleza, pero sin embargo son tan sólo instrumentos por mediode los cuales Dios infunde tanta eficacia como Él desea, y de acuerdo a Su voluntad hace lo que desea.
Utilizando el ejemplo del sol, Calvino nos dice,
“un instrumento que Dios utiliza, porque así lo desea, ya que puede no ocuparlo y actuar directamente sin mayor dificultad. Dios detuvo el sol (Josué 10:13) para testificar que el sol no sale de mañana ni se escode por un instinto secreto de la naturaleza, sino que Él mismo gobierna su curso para renovar la memoria de su favor paternal hacia nosotros.” Institutos de la Religión Cristiana. I, XVI, 2.
Para Calvino, la omnipotencia de Dios es un ejercicio poderoso, vigilante, eficaz, constantemente ejercida en cada movimiento distinto y particular. Ni una gota de lluvia cae, ni el viento sopla sino por el mandato especial de Dios. La suerte y la coincidencia no existe en el vocabulario de un cristiano. Los eventos son fortuitos para los hombres debido a que su orden, razón, finalidad y necesidad están ocultas para nosotros en el consejo de Dios y no pueden ser comprendidas por la mente humana. Pero no son fortuitos para Dios, ya que proceden de Su voluntad.
Es más, con respecto a esto Calvino dice,
“Cualquier cosa que sea intentada por los hombres o Satanás, Dios mantiene el yelmo para volver sus intentos hacia la ejecución de Sus juicios.” Institutos de la Religión Cristiana. I, XVIII, 2.
Para Calvino, así como debe ser para nosotros, la soberanía de Dios está claramente expuesta en la Biblia, y a partir de ese conocimiento, Calvino expuso con la mayor profundidad sus obras, las cuales continúan siendo hasta el día de hoy, motivo de estudio teológico. Con esta pequeña descripción de lo que Calvino consideraba esencial, vamos a iniciar el estudio de las doctrinas del calvinismo.