TEODORO BEZA

viernes, agosto 15




Reformador ginebrino. Nació en Vésalay, Burgundy el 24 de junio de 1519 y murió en Ginebra el 13 de Octubre de 1605.Su padre, Pierre de Bèza, gobernador real de Vézelay, descendía de un distinguida familia borgoñesa; su madre, Marie Bourdelot, fue conocida por su generosidad.El padre de Teodoro tuvo dos hermanos; uno, Nicholas, fue miembro del Parlamento de París; el otro, Claude, era abad del monasterio cisteriano Froimont en la diócesis de Beauvais. Nicholas, que era soltero, en una visita a Vésalay, se agradó tanto de Teodoro, que solicitó permiso a sus padres para llevarlo a Paris para ser educado allí.De Paris, Teodoro fue enviado a Orleáns (diciembre de 1528) para disfrutar de la instrucción del famoso maestro alemán Melchoir Wolmar. El fue recibido en la casa de Wolmar, y el día en que ingresó a ella sería celebrado como si fuera su segundo cumpleaños.El joven Teodoro, siguió los pasos de su maestro hacia Bourges, que había recibido el llamado de la duquesa Margarita de Angoulême, hermana de Francisco I. Bourges era uno de los lugares de Francia en el que el Protestantismo se había hecho fuerte.Cuando en 1534 Francisco publicó su edicto en contra de las innovaciones religiosas, Wolmar regresó a Alemania y, de acuerdo al deseo de su padre, Beza volvió a Orleáns para estudiar Leyes. Allí permaneció por cuatro años, desde 1535 a 1539. Este objetivo le resultó poco atractivo para él; disfrutaba más leyendo a los antiguos clásicos, especialmente a Ovidio, Catalo y Tibelo.El 11 de agosto de 1539 se graduó como abogado y como lo deseaba su padre, se fue a Paris para comenzar a ejercer su profesión. Sus padres le consiguieron dos rentas las que le otorgaban unas setecientas coronas de oro al año; y su tío le prometió hacerlo su sucesor.Beza permaneció dos felices años en Paris y pronto se ganó una prominente posición en los círculos literarios.Para escapar a las muchas tentaciones a las que estaba expuesto, con el conocimiento de dos amigos, se desposó, en 1544, con una jóven de origen humilde llamada Claudine Denosse, prometiéndole hacer públicos los votos de matrimonio ni bien las circunstancias lo permitieran.Publicó una colección de poemas latinos, “Juvenilia”, con los que se hizo famoso, y llegó a ser considerado por todas partes como uno de los mejores poetas en latín de su tiempo.Pero Beza cayó enfermo y la señal de auxilio de su cuerpo le reveló sus necesidades espirituales.Gradualmente, llegó al conocimiento de la Salvación en Cristo, la que asió con profunda devoción. Resolvió romper con algunos de los lazos mundanos que lo ataban en París y se marchó a Ginebra, ciudad de refugio para los evangélicos, a la que arribó junto a Claudine el 23 de Octubre de 1548.Maestro en LausanneFue recibido calurosamente por Juan Calvino, quien lo había conocido antes en la casa de Walmar. Inmediatamente Claudine y Teodoro fueron casados públicamente y en una solemne ceremonia en la Iglesia.Beza necesitaba una ocupación inmediata, así que se dirigió a Tübingen a ver a su viejo maestro Walmar. Camino a su casa visitó a Viret en Lausanne. Se le ofreció el puesto de profesor de griego en la Academia de ésa ciudad (Nov.1549)A pesar del arduo trabajo que lo ocupaba, se hizo lugar para escribir un drama bíblico, "Abraham sacrifiant”, en el que contrastaba el catolicismo versus el protestantismo, una obra que tuvo buena acogida.En Junio de 1551 agregó algunos salmos a la versión francesa de Los Salmos comenzada por Marot y que también fue exitosa.Por ese tiempo también publicó “Passavantius”, una sátira acerca de Pierre Lizet, un hombre de excecrable reputación, antiguo presidente del Parlamento de París y autor principal de “la chambre ardent”, que por ese tiempo era abad en Saint Victor, cerca de París, y que pretendía ganarse reputación como perseguidor de la herejía mediante algunos escritos que solía publicar.Beza se hizo partícipe de dos de las importantes controversias de su tiempo.La primera concernía a la Doctrina de la Predestinación y el debate de Calvino con Bolsec.La segunda fue referente a la condena a la hoguera de Miguel de Servet (1553). En defensa de Calvino y de los magistrados, Beza publicó en 1554 “De haeretics a civili magistratu puniendis” (traducido al francés en 1560)Viajes en representación de los protestantesHacia 1557, Beza tomó un interés especial por la causa de los valdenses (ver) de Piedmont, quienes eran perseguidos por el gobierno francés, y en su favor viajó con Guillermo Farel a Berna, Zurich, Basilea, Schaffhausen pasando por Srasburg, Mümpelgart, Baden y Göppingen. En Baden y Göppingen, Beza y Farel debieron aclarar su posición concerniente al punto de vista valdense sobre los sacramentos. El 14 de mayo de 1557 presentaron un escrito declarando claramente cual era su posición. Esta declaración fue bien recibida por los teólogos luteranos, pero fuertemente desaprobada en Berna y Zurich.En el otoño de 1557, Beza emprendió un segundo viaje con Farel hacia Worms de camino a Strasburg para interceder ante los príncipes protestantes a favor de sus hermanos perseguidos en Francia.Con otros teólogos reunidos en la Asamblea de Worms, Beza consideró la unión de todos los cristianos protestantes, pero este propósito fue decididamente observado desde Zurich y Berna.Debido a que habían llegado a los príncipes alemanes informes falsos acerca del cese de las hostilidades contra los hugonotes en Francia, no fue encomendada ninguna misión de intercesión oficial. Así es que Beza y Farel se interesaron personalmente en el problema y viajaron a París en carácter de embajadores junto a Johannes Buddaeus y Gaspard Carmel.Ocupado en GinebraA su vuelta a Lausanne, Beza se encontró con un gran problema. En connivencia con muchos profesores y ministros de la ciudad, Viret había impuesto la idea de establecer un consistorio e introducir la disciplina de la iglesia en los asuntos civiles. El asunto era que los berneses no tenían ninguna influencia de la iglesia calvinista en el gobierno. Esto traía muchas dificultades, así que Beza lo pensó bien y en 1558 se estableció en Ginebra.Allí ocupó el puesto de profesor de griego y a la muerte de Calvino también el de profesor de Teología, además de verse obligado a predicar.Terminó de revisar la traducción olivetana del Nuevo Testamento que había comenzado algunos años antes.En 1559 emprendió un nuevo viaje a favor de los hugonotes, esta vez a Heidelberg. Por ese tiempo le tocó defender a Calvino contra Joachim Westphal en Hamburgo y Tilemann Hesshusel.Más importante que ésta polémica fue la exposición de su propia perspectiva teológica. Esta obra, que fue preparada a modo de trabajo académico y publicada por primera vez en 1560 en latín, trataba acerca de la promoción del conocimiento evangélico entre sus compatriotas. Luego fue revisada y reeditada y traducida al inglés, alemán, holandés e italiano.Los sucesos entre 1560 y 1563Las cosas en Francia habían mejorado de manera que parecía haber un futuro más feliz para el protestantismo. El rey Antonio de Navarra haciendo eco de las peticiones urgentes de los nobles evangélicos declaró su buena voluntad para escuchar a un profesor eminente de la Iglesia Protestante. Los franceses entonces, invitaron a Teodoro Beza el más reconocido académico reformado de la época. Beza logró muchas cosas de su encuentro con el rey Antonio pero no pudo plantar la semilla de a fe evangélica en el corazón del rey.Al año siguiente, en 1561 Beza representó a los evangélicos en el Coloquio de Poissy, en donde, de manera elocuente defendió los principios de la fe evangélica. El Coloquio no produjo mayores resultados, pero Beza, como cabeza y abogado de todas las congregaciones reformadas de Francia fue venerado y odiado al mismo tiempo.El 28 de enero de 1562 fue abierto otro Coloquio en Saint Germain, once días después de la proclamación del famoso decreto que concedía importantes privilegios a los de la fe reformada. Pero el Coloquio fue interrumpido cuando llegó a ser evidente que el partido católico se preparaba (después de la masacre de Vassy del 1º de marzo) para derrocar al protestantismo. Beza publicó de manera urgente una circular dirigida a todas las congregaciones reformadas del imperio (25 de marzo de 1562) y con Condé y sus tropas se estableció en Orléans. Era necesario proceder rápida y enérgicamente, pero los reformados no contaban con soldados ni dinero suficientes. A petición de Condé, Beza visitó todas las ciudades de los hugonotes para obtener ambas cosas.También escribió un manifiesto mediante el cual demostró la justicia de la causa reformada. Como emisario para reclutar soldados y dinero entre sus correligionarios Beza viajó a Inglaterra, Alemania y Suiza.El 4 de septiembre fue a Ginebra donde estuvo apenas 14 días ya que D’andelot lo llamó a Orléans.La campaña que había emprendido Beza había sido exitosa, pero la publicación del desafortunado decreto de pacificación que Condé aceptó (12 de marzo de 1563) cambió los planes y llenó de horror a Beza y a toda la Francia protestante.Sucesor de CalvinoBeza había estado ausente de Ginebra durante 22 meses y la escuela y la Iglesia lo necesitaban especialmente debido a la ya frágil condición de salud de Calvino. El asunto es que nadie se atrevía a tomar el lugar de Calvino. Así es que Calvino y Beza acordaron compartir la carga, pero Calvino fallecería muy pronto, el 27 de mayo de 1564, por lo que Beza se transformó en su sucesor natural.Hasta 1580 Beza ocupaba un lugar secundario a Juan Calvino, pero era realmente Beza el alma de la academia que Calvino había fundado en Ginebra en el año 1559. La juventud protestante durante 40 años se había formado absorbiendo la doctrina teológica de la más pura ortodoxia calvinista que representaba Teodoro Beza. Como un consejero, Teodoro Beza era escuchado de igual manera por pastores y magistrados.La ciudad de Ginebra le debe a Teodoro Beza el haber fundado la primera escuela de Derecho de la ciudad junto a François Toman, Jules Pacius y Denys Godefroy, los más eminentes juristas del siglo ( Charles Borgeaud, L’Academie de Calvin, Ginebra, 1900)Desde 1564Como sucesor de Calvino Beza fue muy eficiente. No solo en la continuidad de su trabajo sino también en mantener la paz en la Iglesia de Ginebra.Los magistrados habían incorporado completamente las ideas de Calvino, y la dirección de asuntos espirituales, los órganos de los cuales eran “ministros de la palabra” y de “el consistorio”, estaban fundados en bases sólidas.Para alrededor de 1564 no había controversias doctrinales. Las discusiones concernían a cuestiones de práctica social o naturaleza eclesial, como por ejemplo la supremacía de los magistrados sobre los pastores, libertad para predicar y obligación de estos de someterse a la “compañía de pastores”.Beza no impuso su voluntad sobre sus asociados y no tomó medidas ásperas contra colegas disidentes. En ocasiones ocupaba el papel de mediador. En cierto momento experimentó un grado tal de oposición que amenazó con dimitir. Aunque él era inclinado a tomar partido a favor de los magistrados, tenía bien en claro la defensa del derecho y la independencia espiritual lo que hizo cuando tuvo la ocasión. Así y todo le concedió a la justicia (que ejercían los magistrados) un papel preponderante, tal como lo hizo Calvino.En el último período su actividad fue grande e incluso incurrió en debates sobre política.En 1572 ocurrió la masacre de Saint Bartholomew (aproximadamente 10.000 evangélicos fueron asesinados). Teodoro Beza trabajó esforzadamente para brindar asilo en Ginebra a los sobrevivientes.Beza escribió entonces Magistratum de De Jure, mediante el que protestó enfáticamente contra la tiranía en materia religiosa y que es legítimo que la gente deponga a un magistrado indigno, y si fuera necesario usar las armas para tal fin.Para resumir: Sin ser un gran dogmático como su predecesor ni un genio creativo en el arte eclesiástico, Beza poseía cualidades que lo hicieron famoso como humanista, exegeta, orador, líder religioso y político y calificado guía de los calvinistas en toda Europa.Frente algunas cuestiones demostró firmeza y extrema dureza, al punto de la irritación, como cuando el pastor de la congregación italiana de Zurich, Bernardino Ochino, había planteado una postura tolerante con la poligamia; o como en el caso de Sebastián Castelio en Basilea, quien había realizado traducciones latinas y francesas de la Biblia que contenían muchas partes inaceptables para la concepción doctrinal de Beza.Mientras en Francia hubo tolerancia hacia los protestantes, Beza mantuvo con ella relaciones más cercanas. Así es que fue asesor del sínodo general realizado en abril de 1571 en La Rochelle. Beza mantuvo su posición de no suprimir la disciplina de la iglesia y el no reconocer al gobierno civil como jefe de la misma, como lo exigía Pierre Ramus de Jean, ministro de París.También reafirmó la doctrina calvinista del Supremo Señorío de Cristo, por lo que mantuvo arduos debates con Ramus y Heinrich Bullinger, el sucesor de Ulrico Zwinglio.Al año siguiente, en 1572, tomó parte importante en el sínodo nacional en Nimes.También participó en los debates que surgieron a partir de las conclusiones de la Confesión de Ausburgo. Sobre esto realizó varias publicaciones sobre sus discrepancias con otros reformadores como Westphal, Hesshusen, Selnecker, Johann Brenz y Jakob Andrea.Su figura fue al calvinismo lo que Phillip Melanchton al luteranismo.El Coloquio de MünpelgartEl último debate de importancia que mantuvo Beza con los luteranos se dio en el Coloquio de Münpelgart, celebrado entre el 14 y 27 de marzo de 1586, al que concurrió invitado por Frederick de Würtemberg y los nobles franceses que habían huido a Münpelgart. El objetivo principal del encuentro, la unidad de la iglesia protestante, no pudo concretarse, sin embargo se lograron importantes avances.Cuando las actas del Coloquio fueron publicadas por J. Andrea, Samuel Huber, de Burg, cerca de Berna, que había pertenecido a la facción luteranizadora de la iglesia suiza, interpretó como una grave ofensa la doctrina fundamental de la predestinación propuesta en Münpelgart por Beza y Musculus. Huber denunció a Musculus ante los magistrados de Berna por innovador de la doctrina.Para arreglar las diferencias, los magistrados convocaron a un debate entre Huber y Musculus, el que se concretó el 2 de septiembre de 1587. El primero sostenía la idea del universalismo y el segundo de la tolerancia. El coloquio quedó sin conclusiones, por lo que se reanudó en Berna, entre el 15 y el 18 de Abril. La defensa de la doctrina de la Predestinación fue puesta en manos de Beza. Los tres delegado de los cantones helvéticos que presidían el debate concluyeron que Beza sustanció la enseñanza propuesta en Münpelgart como la ortodoxa. Huber fue expulsado de la sala.Últimos díasDespués de aquel tiempo, Beza la actividad de Beza se centró más en las cuestiones domésticas.Su fiel esposa Claudine había muerto sin hijos en 1588, algunos días antes de su partida hacia el Coloquio en Berna, luego de haber compartido cuarenta años de matrimonio feliz.Siguiendo el consejo de sus amigos, se casó nuevamente. Esta vez con una viuda, Catharina del Piano.La salud de Beza fue fuerte hasta los 65 años. A partir de entonces fue notoria su declinación.La conversión de Enrique IV al catolicismo, en 1593, a pesar de sus denodadas exhortaciones, fue uno de los golpes más serios que sufrió en la vida.En una maniobra propia de la “inteligencia militar”, los jesuitas hicieron circular la falsa versión de que Beza y la Iglesia de Ginebra habían vuelto a la cuna de Roma. Teodoro Beza replicó con una sátira que reveló que aún poseía su viejo fuego para pensar y extraordinario vigor para expresarse.El 13 de Octubre de 1605, el gran maestro Teodoro Beza, entregó su alma al Señor.Debido al temor a que los saboyardos trataran de exhumar sus restos para llevarlos a Roma, los magistrados consideraron prudente no sepultarlo junto a Calvino en el cementerio de Plain Palais, así que fue llevado al monasterio de St. Pierre.Escritos humanísticos e históricosEn la actividad literaria de Beza, así como el resto de su vida, se distinguen dos etapas. La primera corresponde a la etapa humanística (que terminó con la publicación de su “Juvenilia”) y la segunda a la eclesiástica.“Passavantius” y “Complainte de Messire Pierre Lizet” evidencian que hacia el final de su carrera retornó la vista a su primer amor humanista.Ya en su vejez publicó “Cato sensorius” (1591) y revisó su “Poemata” en la que “purgaba” sus excentricidades propias de la juventud.De sus trabajos historiográficos, además de sus “Icones” (1580) que tienen solo un valor iconográfico, vale mencionar a su famosa obra “Histoire ecclésiastique des Églises réformée de France” (1580) y su biografía sobre la vida de Calvino, que fue publicada en 1575 con el título "Calvin´s Epistolae et rsponsa".Trabajos teológicosPero todos sus trabajos humanísticos e históricos se vieron ampliamente superados por su producción teológica (contenida en “Tractationes Theologicae”). En ellos, se hace ver a un Beza como el alumno perfecto, o el alter ego de Juan Calvino.Su visión de la vida es determinista y la base de su pensamiento religioso es el reconocimiento de la predestinación, de la necesidad de toda la existencia temporal como consecuencia de la voluntad absoluta, eterna e inmutable de Dios, de modo que incluso la caída del hombre aparece en su concepción como un evento esencial en el plan divino.Beza supo demostrar de manera muy clara la coherencia de su pensamiento. Esta brillante conexión de ideas está muy bien expuesta en su tratado “Summa totius Christianismi”.El Nuevo Testamento Griego de BezaDe no menos importancia fue la contribución de Beza a la ciencia bíblica.En 1565 publicó una edición del Nuevo Testamento en idioma griego, que contenía anotaciones en paralelo de textos extraídos de la Vulgata Latina traducidas por él mismo en 1556. La edición de 1556, estaba enriquecida con anotaciones del propio Beza, pero la de 1565 fue ampliada.Probablemente Beza se sirvió de valiosos manuscritos de reciente hallazgo, que hicieron de la versión editada y publicada en 1582 como una de las más fidedignas de la época.Uno de esos manuscritos, conocido como “Codex Bezæ” o “Cantabrigensis” fue presentado más tarde por el propio Beza en la Universidad de Cambridge.Otro es el “codice Claromontanus” que Beza había encontrado en Clermont (ahora en la Biblioteca Nacional de París). Pero Beza no sólo utilizó esas fuentes, sino también se basó en una edición anterior publicada por el eminente Robert Stephens en 1550, así como también en el trabajo que había hecho Erasmo.Los trabajos de Beza fueron de gran valor para sus sucesores, no sólo por sus traducciones en sí, sino por las copiosas notas con las cuales éstas fueron acompañadas. Las traducciones de Beza fueron republicadas cientos de veces.El punto de vista del autor acerca de la doctrina de la predestinación está claramente evidenciado en la interpretación. Prácticamente no quedó pregunta que no se haya hecho Beza para agregar a la mejor comprensión del Nuevo Testamento.

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