ES QUE SOY PRESBITERIANO...Y REFORMADO.

jueves, septiembre 4



En estos días en que me he encontrado un poco aquejado fisicamente, he tenido tiempo de reflexionar un poco acerca del rumbo actual de mi Iglesia Presbiteriana y la labor que estamos cumpliendo ni siquiera para la sociedad, sino para nuestros hermanos. El resultado final fue triste. En mi memoria aún está fresco el recuerdo y creo que estará por mucho tiempo, las palabras dichas por un pastor presbiteriano en un encuentro presbiterial. "... Y a quién le importa Calvino..." Hermanos, es cierto, me duelen todavía hoy esas palabras. No porque se habló en forma peyorativa de Calvino. Si no más bién porque fue dicha por un presbiteriano. ¿Cómo un pastor presbiteriano puede decir eso? ¿Qué pasó con su exámen pastoral? ¿Existen presbiterianos que puedan renegar de Calvino? Bueno las respuestas penosamente, parecen obvias. En mi profesión secular como profesor, veo con preocupación como nuestros jovenes no sienten ningún apego a las tradiciones patrias, no cantan la canción nacional, la bandera no significa nada, lo chileno es "fome". Prefieren la cultura extranjera es más "bacán". Tristemente en las Iglesias presbiterianas, hijas de una labor titánica, heredera de ricas y profundas verdades biblicas...pasa lo mismo. Somos presbiterianos pero predicamos a Arminio. Los Salmos los hemos reemplazado por Marcos Witt, rabito...y otros, disculpen no sé sus nombres. La solemnidad del culto reformado por una reunión religiosa que no difiere en nada de otras tantas. La majestuosidad de Dios la cambiamos por nuestros sentimentalismo. Las guitarras eléctricas, los órganos, las baterias remplazaron nuestra voz. ¿Qué pasó con el presbiterianismo de los libros de historia que seguramente muchos de nosotros leimos en nuestros seminarios? ¿Dónde quedó la labor de los teólogos de Westminster? ¿De los pactantes escoceses? ¿De Knox? ¿Calvino? ¿Del encarcelamiento?¿De cientos de hermanos que a lo largo de la historia entregaron inclusive sus vidas por mantener la pureza de la reforma? Fueron superados. Superados por nuestro "yoísmo" por lo que "yo" creo que es lo correcto. Por nuestro egoísmo de no querer reconocer que es a Dios toda la gloria. Después de meditar mucho en esto, me siento culpable, inútil, cobarde por renunciar a la pureza y majestuosidad del concepto reformado acerca de Dios. Quisiera hacer más...pero no sé qué más hacer...por ahora, solo garabateo este teclado...Por favor, disculpeme si lo he molestado con estos pensamientos............Es que soy presbiteriano.....y Reformado.

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