ESPIRITU PRESBITERIANO

viernes, octubre 17















Desde hace tiempo que no podía escribir en el blog. Para comenzar mi reflexión acerca del "espíritu presbiteriano", Quiero agradecer, la sinceridad de algunos hermanos de Iglesias presbiterianas hermanas, que me han dado las razones por las que no pueden participar de esta página, aunque comparten plenamente la linea editorial. Les agradezco sus palabras de apoyo y fuerza.





A lo largo de la historia, nosotros los Presbiterianos,más que cualquier otra Iglesia protestante, hemos dado un enfásis central en amar a Dios con la mente. El presbiterianismo, desde sus origenes siempre ha manifestado la pasión verdadera y genuina de la objetividad, dejando de lado los sentimentalismos y la emotividad, es decir siempre hemos manifestado, un gran interés en aprender y expresar en términos lo más claros y lógicos posibles el significado e importancia que tiene el conocer a Dios y las implicancias de la fe.





Ninguna otra tradición reformada le a dado tal importancia a la majestuosisad y al sentido de la verdad que los presbiterianos, ningún otro reformador o teólogo ha manifestado un sentido de la majestuosidad de Dios más grande que Calvino. Si comparamos a Lutero con Calvino, ambos tuvieron sendas experiencias de conversión las que marcaron el devenir de sus vidas.





Por un lado Lutero, preocupado al máximo de su salvación, experimentó su conversión con el verso de Romanos:"El justo por la fe vivirá". Calvino por el otro lado, se sintió atrapado por Dios, en el momento del apogeo de su carrera humanista. Calvino siempre sintió sobre si la mano y el peso irresistible de Dios.





Lutero expresó la tendencia subjetiva y personal del cristianismo, debido a la forma de su conversión, de esta manera pudo plasmar en maravillosos himnos todo lo que fué su propia experiencia de encuentro con Dios. Inspirado en el concepto luterano, Bach, por ejemplo, pudo escribir sinfonías plenas de espiritualidad que incluso iniciaron lo que se conoce como el pietismo alemán. Por el contrario Calvino, de su encuentro irresistible con Dios, el que demandó poderosamente su corazón y a quien se lo entregó con enorme pasión y devoción, encasilló sus pensamientos a la realidad objetiva de Dios. No se puede entender al presbiterianismo sin que éste considere la vida y todas sus esféras como la consecuencia de un sino soberano para la humanidad.





En la manifestación total de Dios, Calvino encontró la verdad y entendió esa verdad gracias a la iluminación del Espíritu Santo. De este encuentro divino: "El...(Dios) subyugó mi corazón hciéndolo dócil" (Comentario a los Salmos), Brotó en Juan Calvino, el interés por estudiar las Sagradas Escrituras y desarrollar su sentido de la soberanía de Dios.





Hoy el mundo presbiteriano está separado, nos separan doctrinas, liturgías, interéses personales,





económicos, y de toda índole. La gran mayoría de las Iglesias presbiterianas se ha amoldado a los intereses y pasiones emotivas que ofrece el evangelio "moderno". Lo que en el pasado fué la distinción y orgullo del presbiterianismo, hoy solo es un recuerdo y ardorosamente añorado por un grupo de presbiterianos que tratamos de motivar a nuestros hermanos acerca de la necesidad de volver a los principios reformados. Es cierto que estamos separados, pero todavía nos une Cristo queridos hermanos. No transformemos nuestras iglesias en "modernas" con todo lo que ello implica, no dejemos que nuestras iglesias sean de emociones y no de razón, no permitamos que nuestras iglesias se llenen de acordes mundanos que apelan a los sentimientos y no a la lógica reformada, mantengamos la formalidad, el orden, el respeto por la Iglesia. Dejemos a Dios ser el centro de nuestros cultos, retomemos la veneración por los Salmos, seamos consecuentes con el espíritu de la reforma. Enseñemos a nuestros hermanos el camino trazado por Calvino, Knox. Beza y otros grandes hombres de Dios. Volvamos a la reforma protestante.





SOLI DEO GLORIA

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