UNA IGLESIA SIN CONFESIÓN DE FÉ.

martes, octubre 7



En mi vida de cristiano, no muy larga, he escuchado en muchas ocasiones a hermanos y también a pastores afirmar con una liviandad abismante criticar la legitimidad e importancia de las confesiones de fé. Esgrimen como argumento que sólo la Biblia es la fuente de verdad y llegan a pensar incluso, que una confesión “mina” la autoridad biblica. La afirmación de que no necesitamos credos porque tenemos la Biblia, es de respetar. Pero no se olvide que aún los herejes están dispuestos a utilizar, afirmar y proclamar que la Biblia es su fuente de verdad. Afirmar nuestra lealtad y apego a las Sagradas Escrituras es loable y muy evangélico pero, no es suficiente. Las opiniones teológicas más contrarias se defienden con la Biblia, Se citan pasajes bíblicos para defender tal o cual postura religiosa, se pervierte el mensaje bíblico utilizando la misma Palabra de Dios. Precisamente para esto sirve una confesión de fe. Para trazar una línea divisoria entre lo que creemos y lo que no compartimos. No podemos igualar en autoridad Confesión y Biblia, la última será siempre la más importante.
El espíritu reformado, de los hermanos que trazaron las normas de la fe y de la práctica de las Iglesias, siempre reconocieron sus limitaciones y jamás pensaron que los acuerdos alcanzados en las confesiones y credos llegaría a igualarse al mismo nivel de las Sagradas Escrituras. Las confesiones reformadas no pretenden tergiversar absolutamente nada, no pretenden que el hombre llegue a creer algo que no esté desde antemano solidamente fundamentado en la Biblia. Una confesión o un credo, significa simplemente en lo que creemos y no ataca bajo ningún punto de vista la autoridad de la Biblia.
Algunos hermanos y pastores temen que una confesión de fe o un credo quite la libertad de interpretar la Biblia. Estos temores en realidad son para aquellos que creemos en la necesidad urgente de confesar. porque vemos, cómo cada día aparecen doctrinas nuevas alejadas de la verdad. No tener una confesión, significa que nuestras Iglesias quedan abiertas a las herejías. Una Iglesia sin credo es una Iglesia con poca vida, cuantas más doctrinas bíblicas sean comunes a una Iglesia, la hará más poderosa, más fuerte, menos permeable a falsas doctrinas. Un credo, una confesión de fe, no da lugar a apartarse de la Iglesia. Una confesión sirve para corregir para reformarse, para volver al camino. Si dejamos fuera las confesiones, nuestras Iglesias se llenarán de herejías.Para terminar, debo reconocer que uno de los errores fundamentales de la Iglesia actual, es recibir miembros, nombrar diáconos, elegir presbíteros y aún ordenar a pastores que no saben, ni conocen y lo que es peor no están de acuerdo con las confesiones. Esto al final destruirá nuestra amada Iglesia. Si no me cree querido hermano presbiteriano…Yo escucho todavía hoy, en el año 2008 predicar a los gnósticos, a los arrianos, y a los arminianos desde un púlpito reformado.

SOLI DEO GLORIA………..

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