CELEBRACIÓN 31 DE OCTUBRE

martes, noviembre 4

El siguiente artículo fué enviado por el Rev. Carlos Mena, pastor de la Iglesia Presbiteriana Nacional, de la ciudad de los Andes. A propósito de la conmemoración del 31 de octubre, día de la reforma protestante.
Estimado Presb. Juan Lobos. Reciba un cordial saludo. Estoy de acuerdo con su último blog. Realmente tenemos una esquizofrenia histórica entre los cristianos en general, pero también, y eso es lo penoso, entre la corriente protestante. Aquí en Los Andes, el Consejo de Pastores junto a las autoridades de gobierno, participaron de un gran evento en la plaza central. Concurrieron alrededor de 700 evangélicos con pancartas, banderas, batucadas, etc. para celebrar el 31 de octubre. El coordinador del evento pedia aplausos hasta para los árboles, el predicador, un seguidor del G12, y el relator del evento de la reforma protestante, que no sabía los nombres de los reformadores, todos ellos concordaban en celebrar lo que denominaban como el "día de la iglesia evangélica". Y válgame Dios, que sí eran "evangélicos" los que celebraron este día. Por cierto, el gran ausente de este evento fue el 31 de octubre de 1517, el gran ausente fue la reforma protestante.
Creo que esto se vivió a nivel nacional. ¿Dónde están los protestantes? Una de las grandes señales de la era postmoderna es el pluralismo con fuertes tintes de "panteísmo reciclado", todos somos uno, uno es el universo, no hay sexos, no hay religiones, no hay diferencias, no hay identidad, etc. Pero ante este monimo ideológico y religioso, hay que hacer las diferencias para establecer nuestra identidad. Un pueblo sin identidad, no tiene historia. Los individuos y los pueblos crean el concepto de identidad para mirarse en el espejo, para comprobarse así mismos la existencia de su conciencia por medio de su historia, para vigilar, por así decirlo, su proceso cultural de humanización y sublimación por encima del salvajismo. La identidad que había de la Iglesia Romana en la Edad Oscura corrobora esto, como también la nueva luz que llegaría a dar una identidad renovada a la iglesia naciente en la reforma.
Cuando han dicho los evangélicos que "están haciendo historia" la pregunta que me viene es ¿qué historia? ¿Una historia olvidando la historia? En mi mente no está la "repristinación", es decir volver al pasado, y hacer del pasado el presente. Pero tampoco el progresismo histórico, que enfoca la atención exclusiva en la novedad del presente, olvidándose del pasado. Bueno de eso lo podemos comentar en otro momento.En resumen, debemos perseverar en nuestros principios reformados y mantener una continuidad histórica respecto a nuestra misión y a nuestra identidad como iglesia presbiteriana reformada.

CORAM DEORev. Carlos Mena

2 comentarios:

keko dijo...

Concuerdo con todo lo que se expresa en este blog respecto del 31 de Octubre, yo me hacía muchos problemas intentando re-unir un discurso que fuera coherente con nuestros hermanos evangélicos, discurso que no reconocía las diferencias, al menos, doctrinales entre ellos y nosotros, sin embargo, creo que no ha sido sano, ya que como se reconoce por todos los protestantes, la relación entre evangélicos y protestantes es un poco "esquizoide", la solución un poco simplista, pero que me ayuda a mantener mi "salud mental" es el reconocimiento que simple y llanamente, somos diferentes, como lo expresara Gregorio Nacianceno respecto del dogma trinitario "Distintos sin división, pero unidos en la distinción" o ante la pregunta ¿qué diferencia a evangélicos y protestantes?, de manera muy reduccionista respondo "Todos los protestantes somos evangélicos, pero no todos los evangélicos son protestantes", a unos nos interesa la identidad histórica, a los otros no les interesa y creo que esto es válido para ellos, aunque para nosotros sea algo "incompleto", a unos les interesa salvar solo el alma, a otros la redención personal, económica, ética, etc. del hombre y mujer. En fin vivimos en "paradigmas" distintos, leemos la Escritura con estos "lentes" distintos, y la historia también... ellos son mayoría, los protestantes no lo somos, por tanto hacen valer ellos ese peso en las decisiones políticas y sociales de nuestro país ¿y qué le vamos a hacer los protestantes?¿re-evangelizar a los evangélicos? Recuerdo mi época de "evangélico" cuando mi experiencia intelectual, y emocional me hacían mirar a Juan Calvino como un fatalista y una especie de rasputín, sus obras eran prohibidas para mí, esa fue mi experiencia real y sé que muchos evangélicos la viven, hasta que en un quiebre con mis líderes y en "rebeldía" decidí estudiar a Calvino, tuvo que suceder una crisis personal, y hoy soy calvinista pero porque después de estudiar sus postulados, amé su pensamiento deducido de las Escrituras, por tanto para mí el verdadero problema es ¿cómo hacer que el pueblo evangélico AME la interpretación Reformada? solo encuentro una respuesta... siendo pacientes, amando y no juzgando innecesariamente la labor que realizan, pues en ella también puedo ver la providencia de Dios.Para concluir, me ilumina lo que Pablo escribe en su carta a los Romanos cap. 14 respecto de la madurez cristiana: Dice que en la iglesia coexisten dos tipos de cristianos, los maduros (fuertes) y los inmaduros (débiles), los fuertes vía negativa "menosprecian" a los débiles, y por otro lado los débiles por vía negativa "juzgan" a los fuertes, la solución de Pablo se dá a través del capítulo en general: no contender sobre opiniones, decidir no poner tropiezo u ocasión de caer, proseguir lo que cotribuye a la paz y a la mutua edificación, etc. hasta finalmente Romanos 15:1-6.

es mi opinión
Bendiciones Sergio

keko dijo...

Concuerdo con todo lo que se expresa en este blog respecto del 31 de Octubre, yo me hacía muchos problemas intentando re-unir un discurso que fuera coherente con nuestros hermanos evangélicos, discurso que no reconocía las diferencias, al menos, doctrinales entre ellos y nosotros, sin embargo, creo que no ha sido sano, ya que como se reconoce por todos los protestantes, la relación entre evangélicos y protestantes es un poco "esquizoide", la solución un poco simplista, pero que me ayuda a mantener mi "salud mental" es el reconocimiento que simple y llanamente, somos diferentes, como lo expresara Gregorio Nacianceno respecto del dogma trinitario "Distintos sin división, pero unidos en la distinción" o ante la pregunta ¿qué diferencia a evangélicos y protestantes?, de manera muy reduccionista respondo "Todos los protestantes somos evangélicos, pero no todos los evangélicos son protestantes", a unos nos interesa la identidad histórica, a los otros no les interesa y creo que esto es válido para ellos, aunque para nosotros sea algo "incompleto", a unos les interesa salvar solo el alma, a otros la redención personal, económica, ética, etc. del hombre y mujer. En fin vivimos en "paradigmas" distintos, leemos la Escritura con estos "lentes" distintos, y la historia también... ellos son mayoría, los protestantes no lo somos, por tanto hacen valer ellos ese peso en las decisiones políticas y sociales de nuestro país ¿y qué le vamos a hacer los protestantes?¿re-evangelizar a los evangélicos? Recuerdo mi época de "evangélico" cuando mi experiencia intelectual, y emocional me hacían mirar a Juan Calvino como un fatalista y una especie de rasputín, sus obras eran prohibidas para mí, esa fue mi experiencia real y sé que muchos evangélicos la viven, hasta que en un quiebre con mis líderes y en "rebeldía" decidí estudiar a Calvino, tuvo que suceder una crisis personal, y hoy soy calvinista pero porque después de estudiar sus postulados, amé su pensamiento deducido de las Escrituras, por tanto para mí el verdadero problema es ¿cómo hacer que el pueblo evangélico AME la interpretación Reformada? solo encuentro una respuesta... siendo pacientes, amando y no juzgando innecesariamente la labor que realizan, pues en ella también puedo ver la providencia de Dios.Para concluir, me ilumina lo que Pablo escribe en su carta a los Romanos cap. 14 respecto de la madurez cristiana: Dice que en la iglesia coexisten dos tipos de cristianos, los maduros (fuertes) y los inmaduros (débiles), los fuertes vía negativa "menosprecian" a los débiles, y por otro lado los débiles por vía negativa "juzgan" a los fuertes, la solución de Pablo se dá a través del capítulo en general: no contender sobre opiniones, decidir no poner tropiezo u ocasión de caer, proseguir lo que cotribuye a la paz y a la mutua edificación, etc. hasta finalmente Romanos 15:1-6.

es mi opinión
Bendiciones Sergio