CONCUERDO...

lunes, noviembre 10

Agradezco el siguiente aporte que transcribo a continuación. Pertenece a mi hermano en Cristo, Presbítero Segio Sepúlveda de la Iglesia Presbiteriana de Chile. Gracias por su comentario.
Concuerdo con todo lo que se expresa en este blog respecto del 31 de Octubre, yo me hacía muchos problemas intentando re-unir un discurso que fuera coherente con nuestros hermanos evangélicos, discurso que no reconocía las diferencias, al menos, doctrinales entre ellos y nosotros, sin embargo, creo que no ha sido sano, ya que como se reconoce por todos los protestantes, la relación entre evangélicos y protestantes es un poco "esquizoide", la solución un poco simplista, pero que me ayuda a mantener mi "salud mental" es el reconocimiento que simple y llanamente, somos diferentes, como lo expresara Gregorio Nacianceno respecto del dogma trinitario "Distintos sin división, pero unidos en la distinción" o ante la pregunta ¿qué diferencia a evangélicos y protestantes?, de manera muy reduccionista respondo "Todos los protestantes somos evangélicos, pero no todos los evangélicos son protestantes", a unos nos interesa la identidad histórica, a los otros no les interesa y creo que esto es válido para ellos, aunque para nosotros sea algo "incompleto", a unos les interesa salvar solo el alma, a otros la redención personal, económica, ética, etc. del hombre y mujer. En fin vivimos en "paradigmas" distintos, leemos la Escritura con estos "lentes" distintos, y la historia también... ellos son mayoría, los protestantes no lo somos, por tanto hacen valer ellos ese peso en las decisiones políticas y sociales de nuestro país ¿y qué le vamos a hacer los protestantes?¿re-evangelizar a los evangélicos? Recuerdo mi época de "evangélico" cuando mi experiencia intelectual, y emocional me hacían mirar a Juan Calvino como un fatalista y una especie de rasputín, sus obras eran prohibidas para mí, esa fue mi experiencia real y sé que muchos evangélicos la viven, hasta que en un quiebre con mis líderes y en "rebeldía" decidí estudiar a Calvino, tuvo que suceder una crisis personal, y hoy soy calvinista pero porque después de estudiar sus postulados, amé su pensamiento deducido de las Escrituras, por tanto para mí el verdadero problema es ¿cómo hacer que el pueblo evangélico AME la interpretación Reformada? solo encuentro una respuesta... siendo pacientes, amando y no juzgando innecesariamente la labor que realizan, pues en ella también puedo ver la providencia de Dios.Para concluir, me ilumina lo que Pablo escribe en su carta a los Romanos cap. 14 respecto de la madurez cristiana: Dice que en la iglesia coexisten dos tipos de cristianos, los maduros (fuertes) y los inmaduros (débiles), los fuertes vía negativa "menosprecian" a los débiles, y por otro lado los débiles por vía negativa "juzgan" a los fuertes, la solución de Pablo se dá a través del capítulo en general: no contender sobre opiniones, decidir no poner tropiezo u ocasión de caer, proseguir lo que cotribuye a la paz y a la mutua edificación, etc. hasta finalmente Romanos 15:1-6.es mi opiniónBendiciones Sergio

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