¿IGLESIA LUJOSA O IGLESIA SENCILLA?

sábado, noviembre 1





Europa, siglo XVI, el papa León X, está decidido por todos los medios posibles a su alcance a terminar la magnífica Iglesia de San Pedro. Y en esta empresa no escatima en sacarle hasta la última moneda a cada habitante que se encuentra bajo la jurisdicción de Roma. La relación entre el papa y Dios estaba mediatizada por una estructura bellisima, solemne, deslumbrante como lo es la Basílica de San Pedro, en Roma.


El templo, la casa de Dios es un lindo lugar para estár, pero no para vivir en él. Los extremos siempre son peligrosos. Existe una postura que habla y promueve "las Iglesias en las casas", para este grupo de hermanos, lo importante de la práctica de la fe, es reformar lo que a sido hasta el momento la praxis de la Iglesia en muchos siglos y redescubrir en las formas más sencillas de culto en reuniones hogareñas, lo que a juicio de estos hermanos, hoy la Iglesia a pérdido.


Por otro lado, las condiciones económicas en las cuales se han desarrollado nuestros paises, nos permite reunirnos cada vez más en lugares más y más cómodos. Algunos incluso con aire acondicionado, proyectores de imagénes, guarderías infantiles, y otras tantas comodidades mas.


La gran mayoría de las iglesias en las que nos reunimos hoy; Son fruto del esfuerzo de muchos hermanos anónimos. Que a traves de diversas actividades se las han ingeniado para construír su lugar para adorar a Dios. Sin embargo, lo importante no es como sea el templo, sino más bién lo que sucede dentro de él.


La preocupación central nuestra hoy día debe ser no por lo externo. A tal punto de desvivirnos en construír un lujoso templo. Pero támpoco el otro extremo de desvalorizar el edificio. Lo urgente es la preocupación de que si nuestros templos cumplen lo que nos pide Dios o no.
Algunos principios fundamentales que no debemos olvidar:
- El templo es el lugar de adoración a Dios. Y por lo tanto, un lugar de respeto.
- Es donde rendimos nuestra alabanza y servicio a Dios.
- Se enseña y predica la voluntad de Dios para nosotros los hombres.
- Se entregan los sacramentos al pueblo.
- Se comparte la alegría de haber sido llamados por Él.
Entonces, si centramos nuestra preocupación en lo que sucede dentro del templo cuando nos reunimos en el nombre del Señor, lo demás es secundario. De esto se desprende entonces, que debemos tener preocupación y celo por lo verdaderamente importante. La música, la presentación personal, el respeto, la predicación, el orden, son factores demasiado importantes para dejarlos de lado. ¿Un templo lujoso. Pero con música irreverente? o por el contrario: ¿Un templo humilde pero sin sentido evangélico? Ambas posturas son extremas y lejos del espíritu reformado. No importa el templo. Pero si importa lo que sucede dentro de él.




SOLI DEO GLORIA.
















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