LA GLORIA A DIOS...

miércoles, enero 7



“ La luz de la naturaleza muestra que hay un Dios que tiene señorío y soberanía sobre todo; es bueno y hace bien a todos; y que por tanto, debe ser temido, amado, alabado, invocado, creído y servido con toda el alma, con todo el corazón y con todas las fuerzas.(1) Pero el modo aceptable de adorar al verdadero Dios es instituido por El mismo y está limitado por su propia voluntad revelada, que no se debe adorar a Dios conforme a las imaginaciones e invenciones de los hombres o a las sugerencias de Satanás, bajo ninguna representación visible o en ningún otro modo no prescrito en las Santas Escrituras.”(2).
CFW. Cap. XXI. I.
(1) Ro. 1:20; Hech.17:24;Sal.119:68;Jer.10:7;Sal.62:8 Mr.12:33
(2) Dt.12:32; Mt 15:9Hech.17:25. Ex.20:4-6; Col. 2:23.


En la actualidad es posible ver en el actuar religioso de muchas Iglesias, un olvido total de muchas doctrinas y prácticas propias y distintivas de la fe presbiteriana. Y hago un especial énfasis en la palabra “fe Presbiteriana”, pues evidentemente es distinta a la fe romana. Lo que más que me duele como un hombre presbiteriano, que humildemente trata de ser fiel a la doctrina, es ver la indolencia, la falta de interés, de muchas personas, que sabiendo y reconociendo que muchas veces actuamos diametralmente opuesto a lo que es nuestra fe; justifican su actuar conformándose a si mismos con frases como: “eso era antes..”, “si sé que está mal..pero todos lo hacen..”,”a mí me enseñaron así..”, “hay cosas más importantes que eso, hermano”, “a Dios le importan otras cosas”, “Calvino, y todos los otros están pasados de moda”, etc.
Frente a este triste cuadro, lo más fácil sería rendirse. Y no lo niego, he sentido muchas veces ganas de olvidar todo y unirme a la mayoría. Pero mi responsabilidad de haber sido llamado por Dios y aceptar la fe reformada y Calvinista pesa mucho más. Perdone la comparación (es incomparable), pero me imagino a Calvino, cuando ni siquiera podía salir de su casa, porque lo apedreaban frecuentemente, al salir la gente le insultaba, ¡perro!, le gritaban. Mirando su ejemplo, lo nuestro es insignificante.

Por ello, no me canso de repetir que es necesario volver a las prácticas propias de nuestra fe. No dejarnos invadir por prácticas religiosas ajenas al sentido presbiteriano. Somos nosotros los presbiterianos los que debemos contagiar a los otros de nuestra experiencia religiosa. Sin embargo, con pena debo admitir que hoy sucede todo lo contrario. Nuestras Iglesias se llenan de modelos prohibidos por Dios a través de la Escritura y los acuerdos doctrinales Calvinistas, sin embargo, poco o nada parece importar. No sé si sucederá en todas las confesiones cristianas, pero al menos en la mayoría de las que conozco es más importante lo que “yo” pienso o creo de cómo deben ser las cosas, más que lo expuesto por la palabra de Dios.
En este gris panorama debe haber un rayito de luz. Hermano, te invito a reflexionar sin pasiones, a la luz de la Biblia, guiados por los estándares reformados que revisemos lo que estamos haciendo. Lo distintivo de la teología reformada, es la GLORIA A DIOS.

SOLI DEO GLORIA………

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