LA SIMPLEZA DEL CULTO

lunes, abril 12


Por: Manoel Canuto.

Traducido del portugués por Juan Lobos.






Hoy tenemos una verdadera batalla en defensa de la libertad religiosa. Muchas entidades, aunque no sean religiosas, buscan la protección de la libre práctica de muchas religiones. Y toda esta batalla se centra principalmente en la forma en que se rinde culto a su dios. El mundo ha argumentado, con pocas excepciones, que todas las personas pueden rendir un culto particular a su dios. Algunos, son de la opinión de que no se debe condenar a ninguna religión, bajo pena de ser un delito condenable contra la ciudadanía. Todo el mundo dice que toda persona tiene "derecho" a adorar al dios que desee y de la forma que quiera. I. G. Vos dice que la palabra "derecho" no se entiende bien y que lleva a confusión y malentendidos. En realidad hay una diferencia entre la ley civil y ley moral. La ley civil tiene su validez en el contexto de la sociedad humana, pero la ley moral es válida en virtud de la Ley moral de Dios. Nadie puede impedir que un hombre tenga derecho a gastar su dinero en orgías y prácticas mundanas si este es su deseo. Lo que el gobierno puede y debe hacer en el caso de este hombre, que paga sus impuestos es protegerlo de cualquier otro ciudadano. Sin embargo, cuando este mismo hombre está de pie delante de Dios, utilizando estas prácticas carnales, debe abandonarlas y pensar en lo que Dios ha determinado que no debe ser hecho bajo pena de ser condenado a rendir cuentas el día del Juicio Final. Así podemos entender que el derecho civil protege el culto a todos los dioses, cualquiera que sea incluso la forma del culto, siempre y cuando no sea algo escandaloso o que ponga en peligro la vida de alguien o de la sociedad.


Sin embargo, muchos creyentes piensan que el derecho civil de la libertad religiosa debe ser aplicado en las iglesias hoy en día. Se olvidan de que antes de la ley moral de Dios nadie tiene el derecho de adorar lo que quiera. El hombre tiene una naturaleza depravada y corrupta y siempre busca a través de su impureza adorar a Dios, No es que sus intenciones no sean sinceras. El hombre primitivo tuvo que aprender a adorar al Creador. Era necesario para él para adorar con fe, que Dios acepte su fe ─ culto en algo de verdad. El hombre debe adorar a creer en la voluntad de Dios revelada. Vemos en las Escrituras que Dios ha declarado siempre la forma correcta para que el hombre adore a Dios, siempre ha enseñado sus principios antes de los del hombre debido a la impureza de los hombres. Dios no puede ser adorado según las imaginaciones e invenciones de los hombres, ni a través de cualquier representación. El énfasis es que Dios no puede ser adorado por otro camino que el indicado o ordenado en las Escrituras. Así que el creyente no puede pensar como el mundo piensa. Su libertad religiosa no debe ser vista como una libertad para hacer lo que quiera, sino como una liberación de las trampas y la servidumbre de Satanás que le impulsa a adorar a su manera de pensar, el cristiano está libre de pensamientos carnales a la voluntad de Dios revelado en la Biblia.


Según la Escritura, el culto no se debe dar a los ángeles ni santos, ni ninguna otra criatura. Sólo al Espíritu de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. Debe ser un culto a través de la oración simple con acción de gracias, la lectura de las Escrituras, la predicación de sonido, el canto de los salmos, la correcta administración de los sacramentos, y en ocasiones especiales, con acción de gracias, el ayuno, votos y juramentos . Así lo dicen los teólogos de Westminster.


Estamos agradecidos a los reformadores por redescubrir el culto simple practicado en el período apostólico. El Dr. Pipa Greenville muestra a sus alumnos la sencillez del culto reformado, diciendo:


”Otra forma de pensar acerca de la simplicidad de la adoración es lo que yo llamo portátil (notebook) de culto. Portabilidad significa que podemos llevar a cabo nuestro culto en cualquier lugar. Este es el sí de la sencillez de culto, sólo necesitamos un atril, una mesa de la comunión, un libro de alabanza, una botella pequeña de agua, un poco de vino y un pan que ─ sea suficiente. “


¡Qué diferente es hoy! Ni hablar de las distorsiones practicadas hoy en día de culto cuando este principio de simplicidad se olvida.


Dios advierte en el segundo mandamiento:”…Porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso…” Ex. 20:

0 comentarios: